Blog

  • En medio de la incertidumbre Dios sigue hablando

    En medio de la incertidumbre Dios sigue hablando


     Sé que en medio de la incertidumbre Dios sigue hablando. 

    La sensación de incertidumbre ha sido intensa casi todo el año, no tengo idea de como será el día de mañana, mucho menos como será el próximo mes. Lo único que sé es lo que quiero hacer, cómo quiero ser y dónde quiero estar, y para ser honestos, nunca hemos tenido conocimiento de como será el mañana.

    No se si te ha pasado, en esos momentos de incertidumbre parece como si aferrarnos a lo pequeño, a lo conocido y a lo que podemos controlar fuera la mejor opción, y claro; eso suena como lo mejor, comparado con las múltiples opciones desconocidas al alrededor. 

    Pero he aprendido una y otra vez que Dios está en lo desconocido, en lo que no podemos controlar, en lo que más miedo nos da, justo al otro lado de las limitaciones de nuestra mente se encuentra el milagro más grande.

    Déjame te explico un poco, estoy viviendo en una de las ciudades más complicadas del mundo. Mucha gente la llama la ciudad de los sueños rotos. Los Angeles es una ciudad que llama a personas de todo el mundo a venir e intentar lograr sus más grandes sueños en este lugar tan mágico y a la vez tan cruel. De entre todas las personas que conocerás en LA, la mayoría serán actores, cantantes, escritores, músicos, diseñadores, pero pocos, muy pocos están haciendo lo que tanto les apasiona. Muchos son baristas en algún café, meseros en algún restaurante, niñeras para alguna familia adinerada, o cualquier cosa, literalmente cualquier cosa con tal de poder pagar la renta; por cierto, uno de los índices de renta más caros de todo el país. Así que viven alternando sus trabajos para poder sobrevivir y los intentos de lograr hacer algo que trascienda. 

    Muchos se quedan y siguen intentando por años, hacen una vida, una familia y poco a poco esos sueños quedan atrás. Otros regresan a sus ciudades de origen después de un tiempo, y unos cuantos logran cruzar la línea y logran el éxito tal cual como esta ciudad lo define. 

    Cuando llegué a esta ciudad, no sabía muy bien a lo que me enfrentaba, vine aquí siguiendo la voz de Dios, que estuvo resonando en mi corazón a través de Mosaic por más de un año. Así que cuando llegué aquí era una novata ¡al cien! No sabía que el trafico podría detenerte por horas en una distancia de 25 minutos. O que Downtown LA estaba poblado básicamente por cientos de homeless (vagabundos) en la calle. Por supuesto no sabía que rentar un cuarto compartido en un departamento de 4 rommies me costaría lo mismo que rentar una casa de 4 recamaras para mi sola en mi ciudad de origen. Y así como estas cosas hubo muchísimos escenarios desconocidos, que me intimidaban. Recuerdo que en el momento que decidí venir, en mi cabeza fue como decir “sí” y mientras aún seguía emocionada sin procesar la decisión, apagué el lado congruente razonable de mi cerebro, porque sabía que, si comenzaba a conversar con este lado, entonces nunca lo haría, nunca vendría, nunca me echaría ese clavado en la alberca olímpica de mis miedos. 

    Todas las personas nos enfrentamos de diferente manera a los grandes cambios, a las grandes decisiones de la vida, todos nos aferramos a diferentes cosas, personas, posiciones o títulos, pero todos, al final tenemos que enfrentarnos a las mismas preguntas: ¿Estás haciendo de tu vida lo que soñaste? ¿estás viviendo a tu máxima capacidad? ¿estás haciendo algo que trascenderá después de que te vayas de este mundo? 

    Dios nos eligió a todos para un propósito específico, puede ser hablar frente a miles o frente a tus hijos en la sala de tu casa. Pero todo tenemos un propósito que va mucho más allá que cualquier deseo egoísta. 

    En Juan 15:16 dice: 

    No me escogieron ustedes a mí, sino que yo los escogí a ustedes y los comisioné para que vayan y den fruto, un fruto que perdure. Así el Padre les dará todo lo que le pidan en mi nombre.

    Si todo este tiempo has pensado que tu elegiste buscara a Dios, “so sorry” Él te eligió primero, el te pensó, te formó y puso cada uno de sus sueños en tu mente, para que les dieras vida en este mundo. Para que dieras fruto, y no uno que termina cuando terminan tus años de juventud, o uno que solo aplica mientras estás soltero (jaja) sino uno que perdura para siempre. 

    Y de acuerdo con ese propósito Él mismo te dará todo lo que necesites para lograrlo. 

    Si te has preguntado porque muchos sueños no han funcionado, tal vez has apostado por el sueño incorrecto, o tal vez te rendiste antes de ver lo que Dios podía hacer. Sea cual sea el caso, siempre podemos volver a intentar.  Podemos aprender a nadar esas aguas de incertidumbre y a tomar bocanadas grandes de oxígeno para atravesar el miedo. ¡Wow! Me encanta la analogía porque siempre me dio miedo nadar. 

    Bueno, en cuanto a mi historia mudándome a LA, hoy mientras conversaba con Dios, le dije: “Estoy aquí solo por ti” y después encontré este verso en Tesalonicenses 5:24:

    “El que los llama es fiel, y así lo hará.”

    Le pedí perdón por todas las veces que me olvido de que Él es quien me llamó y me lleno de miedo pensando en lo que no puedo controlar, o en las cosas que parecen más grandes que yo, porque realmente lo son. Pero aún en medio de la incertidumbre Él es fiel, y ha sido fiel cada minuto, y así lo será siempre. 

  • Vistete de amor

    Vistete de amor

    Hay tanto que se que aprender del amor. 

    Me alegra estar abierta al aprendizaje en este tema (porque no lo estaba antes), sobre todo ahora que me he enamorado otra vez… ¡Wow! ¡Decirlo me eriza piel! No porque sea una romántica empedernida, sino porque después de pasar por un divorcio pensé que no volvería a enamorarme de alguien. 

    Era Octubre de 2012, estaba casándome con mi amigo de toda la vida, lo conocí a los 15 años.  Tenía el vestido de mis sueños, las flores, las luces, el banquete, todo lo que siempre había querido. 

     Aunque hubo muchas “alertas rojas” en mi noviazgo, decidí ignorarlas todas y seguir con la historia que se suponía era para mí. Era co-dependiente a una relación que se fracturó en el primer temblor. 

    Después de casi 5 años de matrimonio, a mis 31 años de edad, regresé a casa de mis papás con el corazón destrozado y cargando lo que en ese momento pensé sería el mayor fracaso de mi vida. Pensé – “Eso fue todo, jamás volveré a enamorarme, nadie me va a amar después de esto, moriré sola, soy la vergüenza de la familia.” (jajaja se los dije soy dramática por naturaleza). 

    ¿Alguna vez has tenido este pensamiento? ¿has sentido que amaste tanto y diste tanto, que jamás podrás hacerlo por nadie más otra vez? ¿has pensado que nadie te puede amar de la manera que tu amas?

    Colosenses 3:12-13 y 15 dice:

    “Dios los ama a ustedes y los ha escogido para que pertenezcan al pueblo santo. Revístanse de sentimientos de compasión, bondad, humildad, mansedumbre y paciencia. La descripción de la vida según el Espíritu. 
    Sobre todo, revístanse de amor, que es el lazo de la perfecta unión.” (Biblia Dios Habla Hoy) 

    La versión “The Message” en inglés dice: “Son escogidos por Dios para esta NUEVA VIDA, vístanse con el ropaje que Dios escogió para ustedes: compasión, bondad, humildad, fuerza silenciosa, disciplina.  Y sin importar que más se pongan, vístanse de amor. Es su atuendo básico y para todo propósito. Nunca estén sin el.”

    Fuimos creados para amar, cableados en nuestro sistema interior para el amor, por lo tanto, el pensamiento de que no volverás a enamorarte es completamente ilógico, simplemente no se puede, no estás construido para “no amar”. Elegir odio… eso es diferente, siempre puedes elegir una u otra cosa, pero cada vez que eliges odio, estas viviendo completamente fuera de tu intención como ser humano. 

    En unos versos anteriores en el mismo capítulo, el apóstol Pablo dice: “Si quieres vivir esta nueva vida de resurrección seriamente, actúa como tal…mira las cosas desde la perspectiva de Cristo. Tu vida vieja está muerta, tu NUEVA VIDA, que por cierto es tu VERDADERA VIDA – es con Cristo. Él es tu vida…”

    Vestirse con el atuendo que Dios preparó para ti significa crear un nuevo estándar de vida. Un estándar en base a quién Cristo dice que eres tú, no en base a tus emociones.   

    Sé que la decepción, crea heridas muy profundas, pero también sé que el verdadero amor cubre todas esas imperfecciones. Las heridas se vuelven lecciones (espero que lecciones aprendidas) y el perdón honesto te posiciona en el lugar correcto para el amor.  

    La verdad es que perdonar me tomó tiempo, despojarme de mi “vieja vida” fue doloroso, y aprender a vivir y reaccionar con compasión, bondad y humildad es algo que sigo aprendiendo todos los días, pero decidí vestirme del amor. 

    Solo te puedo decir que  4 meses después a esa conversación con mi papá tuve la fortuna y bendición de conocer a un hombre INCREIBLE (Adan), que no solo me hace sentir amada y valorada, sino que me impulsa a mi y a las personas que lo rodean a ser mejores. Él me inspira a servir a otros con tanta pasión, y me demuestra el carácter de Cristo en sus acciones y oraciones. A veces me pregunto -“¿será real?”. 

    Después de un largo proceso mi corazón y mis deseos se alinearon con los de Jesús, y me enamoré, pero me di cuenta que no me enamoré “otra vez”, sino como nunca antes me había enamorado. 

    Abraza esa vida nueva que Dios creó para ti, perdona rápido y completamente, y sin importar lo que vistas…vístete de amor, entonces estarás listo para volver a amar. 

  • Inténtalo otra vez

    Inténtalo otra vez

    Desde ya bastantes años he trabajado como “Freelancer”, es decir; no trabajo para ninguna empresa, sino por mi cuenta. Intenté la vida de oficina durante una temporada y la verdad ¡lo odié! Así que desde entonces me convertí en la responsable de pagarme a mi misma. 

    Ha habido buenos tiempos de trabajo, pero hay temporadas realmente malas y siempre es ahí cuando pongo en duda mis habilidades como artista gráfica. 

    Justo antes de que comenzara la cuarentena yo estaba de lo mejor, tenia suficientes proyectos hasta para dar trabajo a otras personas. ¡La estábamos rompiendo! Sin embargo, llegó COVID-19 y todas las cosas se detuvieron y el desastre económico mundial comenzó a afectar a los clientes y después a mi. 

    El primer lugar que visité durante la cuarentena fue el cuarto oscuro de la inseguridad; “no se que como le voy a hacer”, “por qué me tiene que pasar a mi”, “íbamos tan bien”, “!!tonto COVID!!” y aunque he aprendido durante este tiempo es que es necesario reinventarse y ser creativo, encontrar nuevas formas para lograr las cosas, pero… ¿qué tal si no tengo lo suficiente para lograrlo?.

    Este pensamiento no es nuevo, y honestamente no creo que tenga nada que ver con la cuarentena, viene de un lugar más profundo en mi mente, viene del orgullo disfrazado de humildad que me lleva a querer hacerlo sola, viene de todas las veces que preferí no intentarlo para evitar el rechazo, de todas las veces que me he comparado con otras personas, viene de todas las veces que olvido quien soy y dónde está mi identidad, viene del cansancio de intentar una y otra ves, y no lograr nada.

    Mi hermano yo estamos viendo una nueva serie llamada “The Chosen” (El elegido) y es una nueva producción acerca de la vida de Jesús. Justo hoy vimos el capitulo donde Simón (Pedro) pasa toda una noche intentando pescar sin lograr nada. 

    Me llamó mucho la atención la perspectiva desde la que explican la razón por la que Pedro estuvo intentando pescar toda la noche. (Cabe aclarar que la serie advierte que ha agregado situaciones y personajes por el bien de la trama, así que si la ves, no te pongas muy teológico).

    El personaje de Pedro en la serie estaba pasando por un grabe problema financiero, debía impuestos al gobierno Romano y había recibido una advertencia; si no liquidaba su deuda al día siguiente sería encarcelado y torturado físicamente. ¿Qué otra motivación necesitarías para querer trabajar toda la noche?, así que su lógica fue: “voy a pescar todo lo que pueda en la noche, en la mañana temprano vendo la pesca en el mercado, pago mi deuda y ¡asunto arreglado!” Sin embargo, intentó TODA LA NOCHE y no pescó nada. 

    ¿Te ha pasado alguna vez algo similar? Que intentas una y otra vez arrancar ese negocio pero simplemente no funciona. Has intentado lanzar canciones una y otra vez, pero parece que nadie las escucha. Has aplicado una y otra vez para esa escuela o trabajo pero, parece que siempre hay alguien con más cualidades que tu, has intentado lograr estabilidad económica pero parece imposible, has ido de relación en relación pero al parecer no encuentras a la persona correcta, estas cansado, esa noche pescando, tal vez para ti han sido años. 

    Probablemente puedas pensar: “Obvio que Pedro no  tenía lo suficiente, por eso necesitaba de Jesús, y yo tampoco lo tengo” pero ¿sabes que? Pedro tenía años de conocimiento en su trabajo, sabía lo que hacía, no era un novato, claro que sabía como hacer su trabajo. Puedo imaginármelo frustrado esa noche, dudando de sus habilidades como pescador, dudando de su identidad. Pero entonces llega Jesús y le dice intenta otra vez. No le da nuevas habilidades, no ora por el para que Dios le revele una nueva manera de pescar… ¡Oh no! Pedro ya tenía en él lo necesario para accionar al comando de  Jesús, y Jesús hizo lo que Pedro no podía hacer, atrajo a una masiva cantidad de peces a ese preciso lugar para ser atrapados por las redes de este pescador. Veo 2 elementos clave en esta historia: Obediencia y acción. 

    Lucas 5:5 

    “—Maestro, hemos estado trabajando toda la noche sin pescar nada; pero, ya que tú lo mandas, voy a echar las redes. Cuando lo hicieron, recogieron tanto pescado que las redes se rompían.”

    Sé que tal vez estas cansado de intentar, tal vez estás dudando de ti mismo y te entiendo, he estado ahí (247846 veces) Pero que tal si intentas una vez más y dejas de dudar acerca de los dones y talentos que Dios te ha dado y te das cuenta que Dios ya puso en ti el material que él usará para crear un milagro. Solo requiere tu fe, obediencia y acción.

    He visto muchos milagros de Dios en mi vida y en otras cosas sigo intentando, tratando de no llenar mi mente de inseguridad y anclo mi identidad en quién ha sido Jesús a lo largo de mi historia. 

    Al final Dios tenía para Pedro un propósito más grande, imagino que para él esa larga noche había valido la pena. Y lo mismo para ti, Dios tiene un propósito diseñado solo para ti, requiere de cada una de las cualidades con las cuales Dios mismo te creó, ¡Sí tienes lo necesario! Y no dejes que nadie te haga pensar lo contrario. Solo ponte en acción, aprende lo que necesitas aprender, y después ponle acciones a tu fe, encuéntrate todos los días con su propósito y espera ver lo que Jesús hará contigo. 

    – Cindy Arguello 

  • Quítate la máscara

    Quítate la máscara

    ¿Alguna vez te has visto al espejo y has pensado “No se quien soy”? No hablo de tu físico, o de la vestimenta que llevas ese día. Estoy hablando de tu identidad. 


    Cuando somos apenas unos niños es muy fácil expresar lo que realmente pensamos, pedimos sin miedo lo que queremos y sin ninguna vergüenza rechazamos lo que simplemente no nos apetece, pero cuando vamos creciendo aprendemos a decir o hacer lo necesario para  obtener aceptación y pertenecer a cierto grupo de personas. Aprendemos a usar máscaras dependiendo la ocasión y el lugar, vivimos tan inmersos en esa falsa identidad que de repente, cuando menos lo piensas te miras al espejo y simplemente no eres tú. Y tu interior lo sabe,  pero parece como si has caminado tan lejos de tu identidad que estás extraviado, y no sabes como regresar a la esencia de quien eres en realidad. 

    Te puedo hablar de mis máscaras, han ido desde la máscara de la estudiante desinteresada, de la esposa intachable, de la profesional exitosa, de la cantante cristiana. Pero una de las que más me marcó fue la máscara de “la perfección”. Soy la que no se enoja con nadie y es paciente con todos, la que esta todos los domingos lista para cantarle a Dios, la que no pasa por crisis y puede con las crisis de todos los demás. La que toma decisiones correctas todo el tiempo y por cierto siempre se ve bien y nunca está triste.  

    Puede ser que leas eso y te parezca exagerado, pero realmente esa era mi vida, o al menos lo que mostraba de mi vida. Creo que desde que me convertí en una adolescente adopté esa máscara y me esforcé en sostenerla incluso por encima de mi bienestar emocional.

    Mi hermano mayor estaba por casarse, era un momento que todos habíamos estado esperando. Pero justo dos meses antes de su boda yo tomé la decisión de divorciarme. ¡Contraste total!

    Solo  algunas semanas habían pasado desde que estaba de vuelta en casa de mis padres, apenas había podido quitarme la máscara del matrimonio perfecto y comenzaba a comprender que la vulnerabilidad es buena y necesaria. Pero había muchas otras máscaras que me tocaría ir derrumbando de una en una hasta volver a sentirme libre de ser yo misma.

    Así que ahí me tienen, en la despedida de soltera de mi hermosa cuñada; y aunque estaba muy alegre por los novios, mi corazón seguía echo pedazos.

    Ahora lo pienso, tal vez debí haber dicho, “discúlpenme si me pierdo este evento”, o  “no puedo ayudar en esta ocasión”. Creo que hubiera sido lo más sano pero, tenía miedo de herir a las personas que amo. Ni siquiera estaba comprendiendo que en ese momento  NO SE TRATABA DE MI. Ellos igual hubieran tenido un momento increíble. Pero yo en lugar de tomarme mi tiempo y dedicarlo a sanar, estaba ahí, con mi máscara, pretendiendo estar entera y feliz. 

    Recuerdo que en unas 3 o 4 ocasiones durante el evento tuve que huir y encerrarme al baño por algunos minutos, para evitar quebrarme en llanto frente a los invitados. Me quedaba ahí, respiraba profundo, me repetía “estás bien, estás bien” y volvía a la fiesta con mi sonrisa de siempre.

    No te voy a mentir, quitarse esas máscaras no es fácil, no es rápido y es doloroso. Pero cuando por fin te ves al espejo y vuelves a verte a TI, con tus miedos, defectos, imperfecciones…pero !Hey! LIBRE de vivir y sentir, sin miedo al qué dirán o a no ser aceptada por los demás.

    En la Biblia en Colosenses 3:9-10 dice:

    “Dejen de mentirse unos a otros, ahora que se han quitado el ropaje de la vieja naturaleza con sus vicios, y se han puesto el de la nueva naturaleza, que se va renovando en conocimiento a imagen de su creador”

    La vieja naturaleza es la forma de vida que nos aleja del diseño original de Dios y que se ha convertido en natural para nosotros, pienso que los vicios de esta naturaleza son la constante necesidad de aceptación, de estatus, de querer vernos de cierta manera, porque ¡realmente es un vicio! La perfección y la autocrítica, la vergüenza, todo se convierte en un circulo del que es dificil salir.

    El verso Bíblico comienza diciendo “Dejen de mentirse unos a otros”. Todos anhelamos conexión y relación. Fuimos hechos para vivir una vida conectada con los demás. Pero cuando nos escondemos tras esas máscaras nos impedimos a nosotros mismos experimentar esa profundidad en nuestras relaciones. Tienes miedo a que tal vez, si supieran como eres en realidad, te dejarán de amar. Pero es que en realidad no vas a experimentar el verdadero amor y la verdadera conexión hasta que alguien te conozca tal cual eres.

    Hice muchas cosas que no concuerdan con quien realmente soy con tal de ser aceptada, pero al enfrentarme a una realidad que no se puede esconder, como lo es un divorcio, me di cuenta que si quería cambiar mi futuro y no cometer los mismos errores, solo tenía una opción; Quitarme la máscara y mostrarle al mundo quien soy.

    Soy una mujer insegura, tengo miedo a estar sola, no soy disciplinada, se me olvidan las cosas… eso es porque soy distraída, batallo para expresar mis emociones, practico conversaciones en la ducha,  me muero de nervios siempre antes de cantar y otras cien cosas negativas que te puedo decir de mi. Pero la verdad es que cuando acepté todo eso y dejé que otros lo vieran comencé a ver aquello que sí me gusta de mí pero que se había escondido junto con todo lo demás al construir esas barreras que no dejaban a nadie pasar. 

    Soy paciente, soy empática, me gusta escuchar, me gusta hacer sentir seguras a las personas, , soy independiente, soy creativa….

    Me quité la máscara y comencé a experimentar la profundidad en mis relaciones que siempre había anhelado. Con mis papás, hermanos, amigos, comenzaron a llegar nuevos amigos, nuevas experiencias, nuevos aprendizajes. Dejé de sentirme responsable de las reacciones de los demás y me sentí libre.

    Hoy te quiero invitar a que identifiques las máscaras en las que te has estado escondiendo, que te regales la oportunidad de experimentar una profundidad y una conexión real y única con Dios y en tus relaciones. Despójate de tu vieja naturaleza y de los miedos que te han detenido todos estos años. Dios te ama tal y como eres, y al tener una relación honesta con Dios, Él no te dejará en el mismo estado, la vida se convierte en una jornada de aprendizaje diario y se descentraliza del “yo, yo , yo” para convertirse en “nosotros”, “todos”.

    Termino con 3 puntos para recordar:

    1. Busca la honestidad ante todo
    2. Ten compasión para ti y para los demás 
    3. Quítate la máscara y ponte la nueva naturaleza que Dios tiene para ti todos los días.

    – Cindy Arguello 

  • Aprendiendo a disfrutar el paseo

    Aprendiendo a disfrutar el paseo

    Parece como si la pandemia global por la que estamos atravesando ha sacado lo peor de mi. La “yo” llena de ansiedad y miedo esta a la vista y se niega a retirarse.

    Durante estos meses se ha vuelto casi rutina salir a dar una vuelta por la colonia con Gadiel, mi hermano. Usamos ese tiempo para despejar nuestras mentes del trabajo diario. 

    Hoy mientras caminábamos veíamos todas estas hermosas casas con jardines y grandes arboles afuera, hermosos ventanales y hasta un perro en sus yardas. Entre más nos adentrabamos en la colonia más me incomodaba, y es que en este momento de pandemia mundial no tengo idea de qué hacer para comprar una casa, ¡al menos tener un perro! Entonces un pensamiento apareció en mi mente: “estos paseos en ves de ayudar, me deprimen más, creo que le tengo miedo al futuro”. Fue tan natural decirlo que honestamente me asustó un poco. 

    Te voy a explicar de que parte de mi preocupado cerebro salió ese pensamiento. Estoy en mis treintas y aún no cumplo con los estándares sociales, no tengo una casa propia o hijos o nada de lo que parece que las personas dentro de las casas en mi vecindario tienen. Ver todo esto me hizo sentirme tan detrás de mis propias expectativas. Y lo que fue pensado como un paseo de relajación se convirtió en el paseo de la desgracia. (Ademas Soy dramática por naturaleza). 

    ¿Te has encontrado ahí alguna vez, en el paseo de la desgracia? Vas caminando y todo parece tan complicado, das vuelta en la esquina y algo te recuerda lo que no tienes, cruzas la calle y la magnitud de un problema te recuerda lo pequeño y frágil que eres. Quieres avanzar pero todo lo que está adelante se ve borroso, quieres saludar al perro del vecino y sus ladridos son tan fuertes como la presión de la sociedad.

    Honestamente, ¡yo no quería seguir con el paseo!, quería darme la vuelta y regresar a mi departamento, encerrarme en mi cuarto y distraer mi mente con cualquier basura que pudiera encontrar en internet. Sin embargo mi hermano me insistió a seguir. Él realmente disfruta esos paseos, siempre me hace bajar la velocidad de mis pasos para que disfrute aún más.  Disfrutar más… ¿cómo lograr disfrutar más cuando dentro de tu mente hay una tormenta de quejas, miedos y dudas mezcladas como en ese omelet quemado que hice esta mañana?

    Pero al desacelerar mis pasos comencé a entender un poco, hay tanto que observar allá afuera; y así mismo es la vida, si bajas la velocidad de tus pensamientos y emociones, puedes permitirte a ti mismo disfrutar el proceso, aprender de ti y de lo que te rodea.

    Filipenses 4:6-7 dice:

    “No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.”

    Filipenses4:6-7NVI

    Disfrutar el paseo para mi significa 3 cosas:  

    1.No  inquietarse. En otras versiones de este mismo verso dice “por nada estén ansiosos”. La ansiedad es el miedo al futuro, y déjame te digo algo… el miedo al futuro es causado por la falta de esperanza. Pero  Dios es nuestra esperanza y no lo que podamos construir por nuestro propio esfuerzo, por lo tanto, inquietarse realmente no sirve de nada.

    2.Estar agradecido. El agradecimiento cambia tu perspectiva, te ayuda a enfocarte en lo que Sí tienes. Tener un corazón dispuesto al agradecimiento disminuye la tristeza que causa el enfocarse solo en lo que te hace falta. Piénsalo bien, siempre hay algo por lo que podemos estar agradecidos. 

    3.Orar en toda ocasión, TODA ocasión, aún cuando no tienes motivación, aún cuando crees que ya oraste suficiente… ¡NO! Vuelve a orar, dale gracias a Dios por lo que si tienes y preséntale todas tus necesidades. Pero se honesto cuando lo hagas, no juegues al “sencillito” delante de Dios. Dile la verdad…¿Qué necesitas? 

    Después de pasar por estos 3 pasos podremos experimentar PAZ y la promesa de que Dios mismo cuidará nuestros corazones y pensamientos. Y tiene sentido, ¿como no tener paz si estás libre de ansiedad?, ¿cómo no tener paz, si estás constantemente agradecido?, dejamos de tenerle miedo al futuro cuando sabemos que nuestro Padre conoce todo lo que necesitamos, Él es nuestro futuro, Él es nuestra fuente de esperanza. 

    Te estoy diciendo todo esto mientras yo misma intento hacerlo una realidad en mi vida, pero realmente espero y oro que a partir de hoy, tú y yo dejemos de temerle al futuro y aprendamos disfrutar el paseo. 


    – Cindy Arguello

  • Dios siempre fue fiel

    Dios siempre fue fiel

    Estoy tan abrumada por tanto amor, no puedo creer que de entre tantas cenizas Dios creara algo tan bello. 

    No tiene sentido en mi cabeza, no hay absolutamente nada que pueda hacer para que Dios me ame más o me ame menos. Él solo me ama y siempre fue fiel. 

    ¿Cómo lo sé? lo sé por qué le dio significado a mi vida, cuando ya nada hacía sentido en mi mente, cuando pensaba que mi valor era mínimo y que no merecía que alguien me amara y quisiera pasar sus días conmigo, Dios rompió todos mis mis argumentos existenciales y me rodeó de amor, de tanto amor. 

    Poco a poco fui bajando la guardia. Terminé dando todo aunque no tenía nada, sintiéndome más plena y completa que nunca,  y cada vez que he dicho que sí a su propósito me sorprende con algo nuevo. Así quiero vivir, con algo nuevo cada día, experimentando lo inesperado.

    Mi respuesta sigue siendo “SI”, si voy, si hago, si intento, si quiero, si creo. Porque me he dado cuenta del poder que existe en el decirle “si” a Dios, sirviendo a otros, dando mi tiempo, recursos,  energía por una causa mayor que mi propio egoísmo. 

    Dejó de tratarse de mi hace mucho tiempo, y aunque quiero lograr tantas cosas al final lo que más me importa es solo haber sido y haber echo lo que Dios pensó para mí cuando me creó en el vientre de mi mamá. 

    Lo que hay en su mente para ti, es mucho más grande de lo que tu puedas querer, de lo que tú crees necesitar, es inimaginable, pero es real. 

    Tal vez no lo veas, pero durante todo este tiempo Dios siempre fue fiel, cada momento, cada imagen, cada lugar, cada persona, todo apunta hacia Él. 

    Dios creó algo tan bello, ahí está, a una oración de distancia. Él te ama y siempre lo hará. 

  • Amor incondicional

    Amor incondicional

    “Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor; pero el mayor de ellos es el amor.”1 Corintios 13:13 

    ¿Alguna vez has sentido que no eres amado?

    Creo que todas las personas alguna vez hemos experimentado el rechazo, la desilusión o la baja autoestima. 

    Y esto te lo digo por experiencia. 

    Crecí en una familia muy estable. Mis papás han estado casados por más de 30 años. Así que cuando llego el momento de formar mi propia familia y casarme, las expectativas eran tan altas que tenía miedo a no cumplirlas.

    Y en realidad no las pude cumplir. Cuando las cosas no fueron como yo pensaba que debían ser y pase por un divorcio, me encontré totalmente devastada, sin identidad, sintiéndome rechazada, pensando que había fracasado y sobre todo sintiendo que tal vez no valía tanto para que alguien me amara y quisiera pasar el resto de su vida conmigo. 

    Cuando experimentamos una desconexión con Dios, no solo nos desconectamos de Él, sino de todo lo que está a nuestro al rededor. Nos aislamos en nuestros pensamientos y debilidades y nos alejamos de las personas que están cerca tratando de demostrarnos su amor. 

    Cuando pasé por esta experiencia, me di cuenta que había estado tan desconectada de  Dios pero no lo notaba porque el concepto que tenía del amor estaba tan equivocado que no podía creer que Dios me pudiera amar sin condición.  

    Recuerdo bien el día que volví a casa de mis padres, devastada, con todas las pertenencias que pude meter en el auto, hasta mi perrita. Después de casi cinco años, regresaba a casa, sintiéndome tan despreciada, sin saber si algún día volvería a sentirme amada. 

    Entré a la habitación de mis papás, ellos estaban recostados en la cama. Y como si fuera una niña, me hicieron un espacio en medio de los dos, me recosté, me abrazaron y lloramos juntos. En medio de todo el dolor que sentía, por fin, después de tantos años, me volví a sentir la mujer más amada del mundo. 

    Mis padres no me juzgaron, aunque por años no les hablé de lo que me sucedía, solo me abrazaron y me amaron incondicionalmente. Me di cuenta que a pesar de todos mis errores y debilidades el amor de Dios había sido lo único constante. Que Él siempre estuvo ahí, cuidándome, llamando mi atención a través de personas, canciones, a través de Mosaic, de mis padres. Ahora recuerdo los escenarios cuando más triste me sentía y puedo ver como Dios estaba ahí, dándome esperanza, fuerza, fe. 

    Y después de todo lo que pasó, llegué a la conclusión de que no se terminó una parte de mi vida. Sino que comenzó una etapa nueva, una llena de esperanza. Mi padre me lo dijo, “Termina una temporada hijita, pero se te abren las puertas del universo entero, ahora sí,  no hay limites, llegarás hasta donde quieras llegar” 

     Y ahora entiendo que todo en la vida es perecedero, pero el amor De Dios, el amor de verdad ES PARA SIEMPRE, y es lo que día a día me hace querer cumplir cada uno de mis sueños.

    ¿Por qué no te das una oportunidad, y te dejes amar por el amor incondicional de Dios?, deja que te llene de esperanza para el futuro. Y no solo eso, date la oportunidad de amar de la misma manera a los demás personas para que puedas llenar la vida de otros con la misma esperanza con la que Dios te quiere llenar. 

    Por ultimo, hoy hago una declaración: El amor incondicional existe. Es real, solo tienes que abrir tu corazón y dejarlo entrar. 

    Cindy Arguello

  • Eres amada

    Eres amada


    Eres amada

    Este escrito no es tan antiguo, tiene fecha del 12 de mayo de 2016. Al leerlo me viene a los sentidos la sensación de soledad que me acompañaba cada uno de esos días: 

    “Simplemente hay días en que sentirse amada se vuelve una tarea de lo más imposible. Y digo “tarea” porque es de suponerse que sentirse amada o feliz solo es responsabilidad de uno mismo. ¿Lo es?

    Pero en ocasiones no se puede ignorar que el ambiente que nos rodea se vuelve hostil para la mente engañosa que te hace sentir que no, que simplemente no eres amada, y ni siquiera sabes si mereces serlo. Estoy tan cansada de sentirme así,  todo el santo día hay un ambiente triste que no se como borrar.

    Luego llegan esas acusaciones…
    “¿qué hice mal? ¿hice algo para que él se enojara?, ¿ya hice que se cansara de mi? ¿Ya no estoy tan bonita? ¿No estaré en buena forma? Y mil cosas que tienen que ver en todo con uno mismo pero no con los que están a nuestro alrededor.

    Y honestamente te sientes perdida, ahogada en las acusaciones de tu propiamente sin ninguna opinión objetiva que te haga notar lo errático de tus pensamientos. Porque al final de cuentas son eso, pensamientos erráticos que van divagando de una esquina a otra en nuestra biblioteca de recuerdos y sensaciones cerebrales”.

    Durante esta época aún estaba casada, no voy a decir que cada día fue triste, porque no fue así, sin embargo hubo muchísimos días y temporadas donde me sentía totalmente abandonada. Ahora que leo esto y lo puedo apreciar desde otra perspectiva, me doy cuenta que el estado de aislamiento en el que me encontraba no le daba espacio a nada o nadie para hablar a mi vida y hacerme entender mi valor como persona.

    Viví este proceso sola, sin comunidad, sin mi familia. Creyendo que yo podría arreglar las cosas por mi misma y que no era necesario ser vulnerable con nadie. Preferí guardar una reputación que vivir una vida plena. Así fue por mucho tiempo hasta que un día me di cuenta de lo lejos que estaba de mi camino, de mi familia, amigos y sobre todo de mi propósito.  

    Vivir en comunidad es necesario para el alma, estamos construidos para vivir juntos, para tener amigos, para hablar y dejar saber a otros quienes somos, cuales son nuestros miedos, nuestras debilidades y grandezas. Es obvio que el contexto en el que crecemos, ya sea religioso, estricto o autoritativo; muchas veces nos hace privarnos de ser vulnerables hacia los demás.

    Pero siempre podemos re-aprender. Encontrar un lugar a donde pertenecer y no tener miedo a pedir ayuda o expresar lo que hay en nuestro corazón. Cuando lo hacemos no solo liberamos el alma, sino que nos volvemos aptos para ayudar a los demás que están pasando por circunstancias similares, nos volvemos dadores y no solo extractores de valor.

    El aislamiento solo te llevará a circular al rededor de tus pensamientos erráticos, al encontrar comunidad, amistad y hermandad, estas dando permiso a que otros te saquen de ese circulo y te hagan ver lo valioso que eres, eres amado(a), eres único(a) y tienes que saber lo hermosa que es la vida plena que está esperando por ti. 

    Cindy Arguello

  • La ansiedad volvió de la nada.

    La ansiedad volvió de la nada.

    Este escrito tiene fecha del año 2011, aunque no tiene mes ni día, estoy segura fue justo antes de tener el primer ataque de pánico en toda mi vida:

    “Recuerdo vagamente esos episodios, no son memorias claras, son más bien como imágenes borrosas en mi mente, aunque las sensaciones siguen presentes en mi cuerpo.

    Mi corazón latía tan rápido, lo sentía en mi cuello, en mi estomago, no podía llenar mis pulmones, como si algo los sujetara contra el suelo.

    Un calor y escalofrío a la vez recorría mi cabeza y todo mi cuerpo.

    Tenía miedo de algo, pero nunca supe de que.

    Era solo una niña, tenía 8 ó 9 años tal vez, pero odiaba la noche, despertar en la madrugada  sobre exaltada, con miedo, a las 3 de la mañana. ¿Parece de película de terror verdad? Pero era algo constante, cada noche, puntualmente a las 3 de la mañana despertaba con un miedo tan profundo, no sabía porque, yo solo era una niña.

    Un día ese episodio quedó atrás, después de una oración de mis padres todo volvió a la normalidad, y simplemente olvidé todo lo relacionado a esos días…hasta hoy, porque de la nada ha vuelto.

    Solo que ahora no soy una niña, y ahora se que ese miedo es ansiedad, aunque saberlo no me evita sentirlo todo otra vez.”

    Realmente fue un periodo corto, tal vez uno o dos meses, y la verdad no recuerdo ningún otro detalle de esa temporada, no se si baje el rendimiento en la escuela, si comía bien o no. Solo se que todo quedó atrás. Hasta que todos los sintomas volvieron años después. Entonces comencé a relacionar todo lo sucedido y me di cuenta que ese episodio que había vivido de niña había sido una crisis de ansiedad. No se que hubiera sido diferente si familia hubiera sabido como enfrentar esa situación. Sin embargo pienso que como la primera vez, la fe de mis padres fue clave para que yo pudiera salir adelante. 

    Cindy Arguello

    El futuro está lleno de esperanza 

  • Dormir es una bendición

    Dormir es una bendición


    Escrito en Mayo 19 de 2012 después de una noche de insomnio:

    “Cada noche me voy a dormir preguntándome si mañana todo volverá a ser normal. 

    Justo esta noche en especial fue cruel otra vez conmigo. 

    Tenía tanto sueño, pero al parecer mi cuerpo tenía miedo de descansar, no se porqué a veces se resiste a hacerlo. 

    Dormía por unos minutos y despertaba, luego otros minutos y despertaba otra vez. 

    Después un ruido me asustaba, o un movimiento de mi propio cuerpo me ponía alerta.

    Como cuando sueñas que te vas a caer, pero sin soñar.

    No se a que hora sucedió y el sueño me venció. Al menos dormí algunas horas.

    Cada mañana cuando suena mi alarma,  puedo disfrutar de los únicos minutos “normales” de mi día, hasta que mi inconsciente torpe e indiscreto despierta y me devuelve esa sensación de vacío en el pecho que me hace sentir los latidos del corazón en la cabeza y me hace casi sentir como los átomos de oxigeno entraran como torrentes por la nariz hacia mis pulmones. Siento como si cada átomo rozara las paredes del sistema respiratorio. Me cuesta respirar, me duele respirar.

    Mi primer pensamiento del día siempre es: “ojalá esto terminara ya.”

    Trato de ignorar los síntomas de esta ansiedad, hay días que lo logro, pero otros no, y eso me provoca enojarme  mucho conmigo misma. 

    Aún así, estoy consiente de algo, me siento perfectamente bien cuando tengo a alguien con quien hablar, cuando estoy rodeada de gente y socializo. 

    Pero en el momento que me aparto de todos, que mi cabeza y yo tenemos un momento a solas, la odiosa ansiedad vuelve, mi respiración es notable otra vez y de nuevo empieza la lucha por detener mis pensamientos. Son segundos para pasar de un estado al otro.  ¿soy bipolar? ¿voy a perder el sentido? ¿voy a terminar como un vagabundo deambulando por las calles?

    Así es, las ideas en mi mente son tan inconsistentes como este escrito.”

    Solo recuerdo la incoherencia de mis pensamientos en noches de insomnio. Recuerdo que solía tener pensamientos tan extraños, descabellados, sin sentido. Y lo sé porque cuando los analizaba al día siguiente me sorprendía de lo ilógicos que eran.

    El insomnio fue algo que azotó muchas de mis noches. No solo era el echo de no poder dormir, sino la ansiedad y los síntomas físicos que la acompañaban.

    Recuerdo como anhelaba tener una noche normal. Probé de todo; tés, pastillas, vitaminas, medicinas, meditación, audios, libros y nada funcionaba.


    Volver a tener una rutina saludable para dormir fue un proceso bastante largo, no voy a mentir. Hubo muchas noches en que mi desesperación por no poder hacerlo era tanta que solo lloraba. Pero poco a poco, comencé a vencer esta condición. 
    Hice rutinas muy especificas, como no ver televisión después de las ocho de la noche, o no comer nada pesado después de cierta hora. Leer cierta cantidad de capítulos de la Biblia antes de dormir, orar junto a mi mamá. Hasta que poco a poco todo fue volviendo a la normalidad. 

    Este recuerdo me hace valorar tanto mis horas de descanso. Respeto mi hora de dormir y mi hora de levantarme, porque ahora lo veo como una bendición. Algo que realmente anhele por tantas noches. Irónicamente ahora he desarrollado la habilidad de dormir fácilmente en el momento que lo deseo,  ¡en el lugar que sea! Lo llamo habilidad porque para alguien que sufre insomnio, realmente lo es. 

    Cindy Arguello

    El futuro está lleno de esperanza