Tag: También lo pensé – Blog/Podcast

  • En medio de la incertidumbre Dios sigue hablando

    En medio de la incertidumbre Dios sigue hablando


     Sé que en medio de la incertidumbre Dios sigue hablando. 

    La sensación de incertidumbre ha sido intensa casi todo el año, no tengo idea de como será el día de mañana, mucho menos como será el próximo mes. Lo único que sé es lo que quiero hacer, cómo quiero ser y dónde quiero estar, y para ser honestos, nunca hemos tenido conocimiento de como será el mañana.

    No se si te ha pasado, en esos momentos de incertidumbre parece como si aferrarnos a lo pequeño, a lo conocido y a lo que podemos controlar fuera la mejor opción, y claro; eso suena como lo mejor, comparado con las múltiples opciones desconocidas al alrededor. 

    Pero he aprendido una y otra vez que Dios está en lo desconocido, en lo que no podemos controlar, en lo que más miedo nos da, justo al otro lado de las limitaciones de nuestra mente se encuentra el milagro más grande.

    Déjame te explico un poco, estoy viviendo en una de las ciudades más complicadas del mundo. Mucha gente la llama la ciudad de los sueños rotos. Los Angeles es una ciudad que llama a personas de todo el mundo a venir e intentar lograr sus más grandes sueños en este lugar tan mágico y a la vez tan cruel. De entre todas las personas que conocerás en LA, la mayoría serán actores, cantantes, escritores, músicos, diseñadores, pero pocos, muy pocos están haciendo lo que tanto les apasiona. Muchos son baristas en algún café, meseros en algún restaurante, niñeras para alguna familia adinerada, o cualquier cosa, literalmente cualquier cosa con tal de poder pagar la renta; por cierto, uno de los índices de renta más caros de todo el país. Así que viven alternando sus trabajos para poder sobrevivir y los intentos de lograr hacer algo que trascienda. 

    Muchos se quedan y siguen intentando por años, hacen una vida, una familia y poco a poco esos sueños quedan atrás. Otros regresan a sus ciudades de origen después de un tiempo, y unos cuantos logran cruzar la línea y logran el éxito tal cual como esta ciudad lo define. 

    Cuando llegué a esta ciudad, no sabía muy bien a lo que me enfrentaba, vine aquí siguiendo la voz de Dios, que estuvo resonando en mi corazón a través de Mosaic por más de un año. Así que cuando llegué aquí era una novata ¡al cien! No sabía que el trafico podría detenerte por horas en una distancia de 25 minutos. O que Downtown LA estaba poblado básicamente por cientos de homeless (vagabundos) en la calle. Por supuesto no sabía que rentar un cuarto compartido en un departamento de 4 rommies me costaría lo mismo que rentar una casa de 4 recamaras para mi sola en mi ciudad de origen. Y así como estas cosas hubo muchísimos escenarios desconocidos, que me intimidaban. Recuerdo que en el momento que decidí venir, en mi cabeza fue como decir “sí” y mientras aún seguía emocionada sin procesar la decisión, apagué el lado congruente razonable de mi cerebro, porque sabía que, si comenzaba a conversar con este lado, entonces nunca lo haría, nunca vendría, nunca me echaría ese clavado en la alberca olímpica de mis miedos. 

    Todas las personas nos enfrentamos de diferente manera a los grandes cambios, a las grandes decisiones de la vida, todos nos aferramos a diferentes cosas, personas, posiciones o títulos, pero todos, al final tenemos que enfrentarnos a las mismas preguntas: ¿Estás haciendo de tu vida lo que soñaste? ¿estás viviendo a tu máxima capacidad? ¿estás haciendo algo que trascenderá después de que te vayas de este mundo? 

    Dios nos eligió a todos para un propósito específico, puede ser hablar frente a miles o frente a tus hijos en la sala de tu casa. Pero todo tenemos un propósito que va mucho más allá que cualquier deseo egoísta. 

    En Juan 15:16 dice: 

    No me escogieron ustedes a mí, sino que yo los escogí a ustedes y los comisioné para que vayan y den fruto, un fruto que perdure. Así el Padre les dará todo lo que le pidan en mi nombre.

    Si todo este tiempo has pensado que tu elegiste buscara a Dios, “so sorry” Él te eligió primero, el te pensó, te formó y puso cada uno de sus sueños en tu mente, para que les dieras vida en este mundo. Para que dieras fruto, y no uno que termina cuando terminan tus años de juventud, o uno que solo aplica mientras estás soltero (jaja) sino uno que perdura para siempre. 

    Y de acuerdo con ese propósito Él mismo te dará todo lo que necesites para lograrlo. 

    Si te has preguntado porque muchos sueños no han funcionado, tal vez has apostado por el sueño incorrecto, o tal vez te rendiste antes de ver lo que Dios podía hacer. Sea cual sea el caso, siempre podemos volver a intentar.  Podemos aprender a nadar esas aguas de incertidumbre y a tomar bocanadas grandes de oxígeno para atravesar el miedo. ¡Wow! Me encanta la analogía porque siempre me dio miedo nadar. 

    Bueno, en cuanto a mi historia mudándome a LA, hoy mientras conversaba con Dios, le dije: “Estoy aquí solo por ti” y después encontré este verso en Tesalonicenses 5:24:

    “El que los llama es fiel, y así lo hará.”

    Le pedí perdón por todas las veces que me olvido de que Él es quien me llamó y me lleno de miedo pensando en lo que no puedo controlar, o en las cosas que parecen más grandes que yo, porque realmente lo son. Pero aún en medio de la incertidumbre Él es fiel, y ha sido fiel cada minuto, y así lo será siempre. 

  • Aprendiendo a disfrutar el paseo

    Aprendiendo a disfrutar el paseo

    Parece como si la pandemia global por la que estamos atravesando ha sacado lo peor de mi. La “yo” llena de ansiedad y miedo esta a la vista y se niega a retirarse.

    Durante estos meses se ha vuelto casi rutina salir a dar una vuelta por la colonia con Gadiel, mi hermano. Usamos ese tiempo para despejar nuestras mentes del trabajo diario. 

    Hoy mientras caminábamos veíamos todas estas hermosas casas con jardines y grandes arboles afuera, hermosos ventanales y hasta un perro en sus yardas. Entre más nos adentrabamos en la colonia más me incomodaba, y es que en este momento de pandemia mundial no tengo idea de qué hacer para comprar una casa, ¡al menos tener un perro! Entonces un pensamiento apareció en mi mente: “estos paseos en ves de ayudar, me deprimen más, creo que le tengo miedo al futuro”. Fue tan natural decirlo que honestamente me asustó un poco. 

    Te voy a explicar de que parte de mi preocupado cerebro salió ese pensamiento. Estoy en mis treintas y aún no cumplo con los estándares sociales, no tengo una casa propia o hijos o nada de lo que parece que las personas dentro de las casas en mi vecindario tienen. Ver todo esto me hizo sentirme tan detrás de mis propias expectativas. Y lo que fue pensado como un paseo de relajación se convirtió en el paseo de la desgracia. (Ademas Soy dramática por naturaleza). 

    ¿Te has encontrado ahí alguna vez, en el paseo de la desgracia? Vas caminando y todo parece tan complicado, das vuelta en la esquina y algo te recuerda lo que no tienes, cruzas la calle y la magnitud de un problema te recuerda lo pequeño y frágil que eres. Quieres avanzar pero todo lo que está adelante se ve borroso, quieres saludar al perro del vecino y sus ladridos son tan fuertes como la presión de la sociedad.

    Honestamente, ¡yo no quería seguir con el paseo!, quería darme la vuelta y regresar a mi departamento, encerrarme en mi cuarto y distraer mi mente con cualquier basura que pudiera encontrar en internet. Sin embargo mi hermano me insistió a seguir. Él realmente disfruta esos paseos, siempre me hace bajar la velocidad de mis pasos para que disfrute aún más.  Disfrutar más… ¿cómo lograr disfrutar más cuando dentro de tu mente hay una tormenta de quejas, miedos y dudas mezcladas como en ese omelet quemado que hice esta mañana?

    Pero al desacelerar mis pasos comencé a entender un poco, hay tanto que observar allá afuera; y así mismo es la vida, si bajas la velocidad de tus pensamientos y emociones, puedes permitirte a ti mismo disfrutar el proceso, aprender de ti y de lo que te rodea.

    Filipenses 4:6-7 dice:

    “No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.”

    Filipenses4:6-7NVI

    Disfrutar el paseo para mi significa 3 cosas:  

    1.No  inquietarse. En otras versiones de este mismo verso dice “por nada estén ansiosos”. La ansiedad es el miedo al futuro, y déjame te digo algo… el miedo al futuro es causado por la falta de esperanza. Pero  Dios es nuestra esperanza y no lo que podamos construir por nuestro propio esfuerzo, por lo tanto, inquietarse realmente no sirve de nada.

    2.Estar agradecido. El agradecimiento cambia tu perspectiva, te ayuda a enfocarte en lo que Sí tienes. Tener un corazón dispuesto al agradecimiento disminuye la tristeza que causa el enfocarse solo en lo que te hace falta. Piénsalo bien, siempre hay algo por lo que podemos estar agradecidos. 

    3.Orar en toda ocasión, TODA ocasión, aún cuando no tienes motivación, aún cuando crees que ya oraste suficiente… ¡NO! Vuelve a orar, dale gracias a Dios por lo que si tienes y preséntale todas tus necesidades. Pero se honesto cuando lo hagas, no juegues al “sencillito” delante de Dios. Dile la verdad…¿Qué necesitas? 

    Después de pasar por estos 3 pasos podremos experimentar PAZ y la promesa de que Dios mismo cuidará nuestros corazones y pensamientos. Y tiene sentido, ¿como no tener paz si estás libre de ansiedad?, ¿cómo no tener paz, si estás constantemente agradecido?, dejamos de tenerle miedo al futuro cuando sabemos que nuestro Padre conoce todo lo que necesitamos, Él es nuestro futuro, Él es nuestra fuente de esperanza. 

    Te estoy diciendo todo esto mientras yo misma intento hacerlo una realidad en mi vida, pero realmente espero y oro que a partir de hoy, tú y yo dejemos de temerle al futuro y aprendamos disfrutar el paseo. 


    – Cindy Arguello